¿Por qué comentarios deshabilitados?
Puede que sea difícil explicar, con toda la explosión 2.0 y la importancia de lo colaborativo, por qué están deshabilitados los comentarios. Pero la verdad es que después de ver la clase de los que había en mi blog anterior, y de tener que lidiar con las toneladas de comentarios de spam que podían llegar a introducirse a pesar de los dos sistemas de protección que tenía puestos (Akismet y wp-hashcash), la verdad es que la decisión de no permitir comentarios a mis textos es firme.
Siempre he aceptado la crítica a mis textos y mis fotografías. La he buscado. Muchas veces un comentario puede salvarle a uno de cometer un error, de seguir cometiéndolo, o de arreglar el ya cometido. Aunque sea una anotación al pie del tipo “repites esta palabra dos veces en el mismo párrafo y queda mal”, o “yo probaría con un encuadre alternativo en esta foto”, puede ayudar a mejorar el estilo y a hacerme percibir errores o malformaciones que tener en cuenta en próximas ocasiones. Y reconozco que, aunque sólo sea por el mero hecho de señalar los errores o de colaborar con una opinión crítica al respecto de lo que publico, he aprendido mucho a lo largo de los dos años de vida de “Todas esas cosas”.
Sin embargo, la actitud generalizada no es esa. La mayoría de los comentarios se limitan a un “hum, qué guay” simple y llanamente, no por el hecho de que lo sea… si no porque de alguna forma, el autor se publicita al firmar y se garantiza que una o dos de las personas que visitan mi sitio le devuelvan la suya.
Durante el tiempo de vida de “Todas esas cosas” he visto cómo comentar se traducía en un “hey, pásate por mi blog porque acabo de actualizarlo”. Puede que sea casual, que los otros autores se limiten a visitar otros blogs cuando conectan a internet, y que conecten para actualizar el suyo únicamente… pero lo cierto es que algunas de mis entradas han estado semanas sin comentarios (cosa que nunca me ha extrañado) y de repente, en dos días, cuatro firmas de “precioso texto” o “qué foto tan bonita”. No había más que seguir el enlace en la firma para saber que tal o cual autor había actualizado.
No soy de los que piensan que por el hecho de recibir un comentario, deba dejar otro en el blog del firmante. Yo comento cuando una entrada o un blog me llaman la atención y procuro dar valor al comentario que dejo. No me gustan los “intercambios de enlaces” (a lo largo de estos 10 años como webmaster, no lo he hecho nunca) simplemente porque sí. En mi sección de enlaces nunca he tenido un blog porque su autor me comente, sino porque lo que escribe me gusta.
Y sé que un blog se actualiza porque si me gusta, me sindico automáticamente a su feed RSS. No necesito esa clase de comentarios.
Sin embargo, entiendo que en ocasiones alguien pueda querer dejar su opinión. ¿Cómo, entonces, hacerlo?.
Pues retornando a los orígenes. Con un libro de visitas. As simple as that. Al final de cada entrada, podéis encontrar un enlace que os llevará a una página independiente donde podréis comentar lo que queráis. Sentíos libres de dejar un comentario que aporte valor, o uno que no lo haga y sea simplemente un saludo. Contestaré las dudas que se planteen allí, y a los autores que me envíen también un correo electrónico, que no soy un maleducado ;) .
Así, al lector que entre a ver un texto, o una foto, no le distraerá la pila de comentarios que se encuentre debajo… y a mí, tampoco.
Un abrazo a todos,
Sansara.
